Colectivo de Comunicación Alternativa

mayo 2018

La Red de Artistas Populares del Suroccidente (RAPSO), afirma que el gobierno no ha cumplido con la implementación de los acuerdos de paz con las FARC. Esperan que en el proceso de paz con el ELN se exija al Gobierno garantías para posibilitar un Acuerdo de Paz con este grupo insurgente.

Al respecto, Ana Rosario Grisales, integrante de la RAPSO, considera que la implementación de los acuerdos de paz con las FARC “está muy mal, porque el Gobierno no ha cumplido con lo pactado en La Habana; ha sido muy poco lo que el gobierno ha cumplido”.

El 16 de mayo de 2017, la red de artistas realizó el conversatorio Arte Popular para la transformación social, donde concluyeron que no había garantías para la paz. Luego de un año, el balance es el mismo respecto al Acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las FARC, “porque realmente no dieron las condiciones políticas y sociales para la participación política en esta última campaña (electoral). Y el otro tema es la seguridad de los exguerrilleros, a quienes se suponía se garantizaba su seguridad, pero eso no está pasando,” afirmo Luis Eduardo Jiménez de la RAPSO.

Para los artistas es fundamental que no se repita con el ELN lo que está sucediendo con la implementación del Acuerdo de Paz con la hoy Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC).

“Pienso que la entrega de armas se dará cuando el Gobierno dé unas condiciones y una implementación en temas que son realmente de carácter político y social, para que en esa medida no se cometa el mismo error de las guerrillas liberales en los cincuentas y ahora con el tema de la dejación de armas de las FARC”, aseguró Jiménez.

Por su parte, Ana Rosario Grisales manifestó que tanto Gobierno y ELN deben dar “pasos simultáneos”, avanzando en el proceso de paz e implementación de acuerdos que lleven a la dejación de armas y firma del Acuerdo Final.

Para que haya paz debe haber justicia social. Y el papel que juegan los artistas en los procesos de paz es fundamental “porque a través del arte se puede lograr sensibilizar, se puede recoger la memoria histórica de todo lo que hemos vivido para que los jóvenes se piensen un país a través del arte, a través de las diferentes expresiones. Es una forma de comunicación de las diferentes comunidades que se puede hacer a través del arte”, expresó Grisales.

La RAPSO además expresó que adelantará procesos pedagógicos que permitan tomar un poco de conciencia a nuestra población sobre la necesidad de una salida política al conflicto. 

Ahora hay que sumarle aquí, en Palmira, el trabajo pedagógico de memoria histórica, de cómo realmente se pueden crear las condiciones eficaces para que los diálogos y estos procesos de paz sean reales, y traigan beneficios no solo para las insurgencias que están en negociación, sino también para la población.

Por: Leidy Juliana Jiménez / Foto: Alexander Escobar

Colombia viene en un proceso de implementación del Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno y la FARC, convertida hoy en partido político, y en negociaciones de paz con el ELN.

En cuanto a la implementación existe incumplimiento por parte del Gobierno, algo poco conocido por parte de la población. Por otro lado, el extraño caso que han levantado con el proceso judicial contra Jesús Santrich, donde se le acusa de intentar traficar 10 toneladas de cocaína a Estados Unidos, ha incrementado la incertidumbre sobre el proceso de Paz.

Sin embargo, ante éste panorama se siguen levantando las voces de sectores claves en lógica de respaldar la implementación de Paz territorial, como es la Iglesia católica; quien recientemente ha realizado un encuentro nacional donde reflexionaron sobre su papel en la construcción de Paz. 

El objetivo de estos encuentros está enmarcado en la tarea permanente de la Iglesia. La paz se hace de abajo hacia arriba, desde los territorios.  En el momento preocupa lo que está ocurriendo, los pasos que se han dado, muchos quisieran anularlos o echarlos hacia atrás, en materia de diálogo, de paz y de desmonte del conflicto armado, no se puede dar paso atrás, cuando se comienza hay que avanzar”, indicó monseñor Darío de Jesús Monsalve:

Es importante destacar el esfuerzo de parte de este sector de pensarse los desafíos y asumir su capacidad de convocatoria, gestando espacios de pedagogía, de incidencia, de reconciliación y acompañamiento a las comunidades vulneradas y que siguen siendo estigmatizadas producto de la persecución y víctimas de asesinatos.

Así mismo, otro sector importante que se ha pronunciado es el de mujeres, quienes recientemente realizaron en la ciudad de Palmira un encuentro que se denominó “Mujer y construcción de Paz”. Muchas lideresas asistieron a éste espacio, algunas de ellas como invitadas y panelistas socializaron sus experiencias en territorios donde vienen haciendo defensa ante diferentes megaproyectos mineros y energéticos que se han querido introducir a toda costa en sectores como el norte del Cauca, el sur del Valle del Cauca y el Pacífico.

“El territorio es vida, la vida no se vende; se defiende y se protege”, manifestó una de las mujeres que hace parte del grupo de Francia Márquez, ganadora del premio Nobel ambiental.

Muchas de las presentes concluyen que hay que seguir apostando por la paz, pero que se debe propender por que haya justicia social y se debe seguir protegiendo y defendiendo el territorio.

Ante este panorama me pregunto: ¿qué enfoque de paz tiene la institucionalidad?, ¿cuál tienen las comunidades y organizaciones de base?, ¿cómo aportar para seguir sumando esfuerzos y articulando procesos? Si bien darle respuesta desde la praxis no es tan fácil, aunque soy defensora de que no es imposible, surge la esperanza en estos grupos poblacionales que siguen apostándole a promover la cultura de paz, la justicia social y el cuidado de la casa común.

Por: Luz Emilse Romero / Foto: REMAP

Es importante tener en cuenta la posición de los estudiantes frente al proceso de paz y la no repetición de la guerra en nuestro país, o por lo menos disminuir su intensidad en un alto porcentaje.

En entrevista a un estudiante de psicología de la Universidad del Valle sede Palmira, pudo evidenciarse que la guerra no termina necesariamente después de firmado el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y la FARC, pues ello implica muchas problemáticas que no solo incluyen a quienes empuñaron las armas, también está la delincuencia juvenil en los barrios, el sicariato, etc., y la justicia social necesaria para la no repetición del conflicto armado.

“Una de las cosas que se debe de hacer, para que las cosas no se repitan, es cumplir las reglas que ya hay. Hay una cantidad de reglas que se crearon con el Acuerdo de Paz en las cuales la guerrilla promete no volver a delinquir, y por parte del Gobierno es cumplir ciertos requisitos como darles educación, trabajo y vivienda”, expresó el estudiante.

A partir de esto puede decirse que un mecanismo en defensa para la paz en Colombia en relación con las FARC, puede darse a partir del cumplimiento del Acuerdo, y especialmente en cumplir los compromisos para la reincorporación de los excombatientes

“Todas esas cosas tienen que ver con el trabajo social, también el poder reubicarlos (a los excombatientes) de una manera correcta, de poder devolverles una seguridad, una identidad a estas personas que la perdieron por causa de la guerra, todo eso es trabajo social”, agregó.

Puede decirse entonces que mediante el trabajo social podría llegarse a una paz en Colombia y a la no repetición de ésta. Sin embargo, ¿solo a través de esto es posible la restauración de nuestro país? 

“Yo creo que hace falta traer más educación no solamente a los grupos de las FARC y los que están haciendo el tratado (proceso de paz con el ELN), sino que también a los barrios vulnerables traer más universidades, más colegios públicos traer más posibilidades de empleo”. 

Aunque poner fin a las causas sociales que originaron el fin al conflicto armado en Colombia afronta dificultades, también es cierto que hay mecanismos para evitar la no repetición de la guerra, tales como el trabajo social, la educación y el cumplimiento del Acuerdo de Paz, lo difícil es combatir la corrupción y las malas intenciones. 

Por: Yuri Sánchez / Foto: REMAP 

Palmira Humana, movimiento que lidera la campaña del candidato presidencial Gustavo Petro en Palmira, denunció al secretario de Gobierno, Fabio Mejía, y a la Registraduría Nacional del municipio por irregularidades que dejan en riesgo la jornada electoral de este domingo 27 de mayo.

Denuncia la Palmira Humana que actualmente varios funcionarios de la Registraduría del municipio son investigados por la Fiscalía General de la Nación “por delitos relacionados con el fraude electoral”, sin que a la fecha hayan sido relevados de sus cargos.

Ver: Registraduría deja a 40% de testigos de Petro por fuera

El riesgo de fraude electoral además se sustenta en información suministrada por la Registraduría del municipio, según la cual “en Palmira no habrá identificación biométrica ni identificación dactiloscópica (huella digital), lo que facilitaría la suplantación de votantes y jurados”, afirma la Palmira Humana.

Video: Cédulas aparecen inscritas en otra ciudad

También denuncian al secretario de Gobierno Fabio Mejía, quien, en calidad de Secretario Técnico de la Comisión de Seguimiento Electoral, “jamás ha convocado a los voceros de la Colombia Humana a participar en dicha Comisión, lo que se traduce en una clara violación de la Ley electoral”, algo que podría acarrear sanciones de tipo disciplinario y penal

Para la Palmira Humana la actuación del secretario de Gobierno hace parte de un “hostigamiento” en contra el movimiento Colombia Humana, en tanto que existen otros antecedentes como el del 26 de abril, cuando “abusando de su autoridad”, “intentó impedir” la reunión en el parque Bolívar con el candidato Gustavo Petro.


Las denuncias de Palmira Humana se dan en momentos que la Fundación Paz y Reconciliación ha manifestado contar con “3.500 folios y videos que prueban cómo en la Registraduría se comete fraude electoral”, sin que a la fecha este organismo haya tomado medidas para evitarlo.

Redacción REMAP / Foto: Alexander Escobar

Palmira fue escenario del conversatorio Iglesia y construcción de paz, evento organizado el 18 de mayo por la Pastoral Social del municipio. La actividad contó con presencia de monseñor Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali, monseñor Edgar de Jesús García de la Diócesis de Palmira, Ariel Ávila de la Fundación Paz y Reconciliación y Cristian Llanos del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP).

El conversatorio se trazó como objetivo aportar a la consolidación de la cultura de paz, la reconciliación, la no polarización de la sociedad, desmantelar la retórica de la violencia y analizar la importancia del Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno y la FARC y el proceso de paz que se adelanta con el ELN.

Frente al Acuerdo de Paz con la FARC, los panelistas coincidieron que fue la mejor decisión de Colombia en los últimos tiempos. Sin embargo, mostraron preocupación porque la implementación del Acuerdo, por parte del Gobierno, no avanza, del mismo modo que los temas de seguridad y garantías para la oposición política están en un estado crítico.

“Nosotros estamos viendo con preocupación el tema de los acuerdos porque hay un deslinde del tema de Derechos Humanos con respecto a los acuerdos; y, lo otro, es que vemos que la implementación real de los acuerdos no es tan real. De todo lo que se pactó en La Habana, solo se ha hecho el 10 o el 20 por ciento de todo lo que se negoció y se pactó”, afirmó Cristian Llanos del CINEP.

Para Ariel Ávila, el tema de Derechos Humanos también es dramático. “Tenemos cada tres días un asesinato de un líder social en Colombia, eso es un ritmo terrible que ninguna democracia lo soporta”, indicó.

El evento permitió que otros temas sobresalieran. Por ejemplo, cómo el fin del conflicto armado con la FARC posibilitó que los casos de corrupción tengan más relevancia, puesto que ahora la atención puede centrarse en los graves problemas que afronta el país.

“Verdades han comenzado a salir a flote. Tenemos el escándalo de Odebrecht, el famoso ‘Cartel de la hemofilia’ en (el departamento de) Córdoba, el ‘Cartel del SIDA… El país se está dando cuenta de los problemas que realmente tenemos. Y uno de esos problemas es el tema electoral”, explicó Ávila, recordando que poseen más 3.500 folios y videos que prueban cómo en la Registraduría cometen fraude electoral.

Finalmente, los organizadores del conversatorio resaltaron la importancia de continuar propiciando espacios para realizar pedagogías de paz para combatir la desinformación y manipulación de quienes engañan para sumir al país en la guerra. 

“Tenemos que seguir propiciando espacios de formación a las personas, el papel de la Pastoral Social debe ser un papel de pedagogía de la paz, en la cual hagamos un camino de acompañamiento a las comunidades. Sobre todo, también quitemos muchas telarañas a muchas personas sobre la incidencia que debe tener la Iglesia en todos estos procesos que son tan importantes, no solo para Palmira, sino para todo el Valle del Cauca”, concluyó el Padre Arturo Arrieta, director de Pastoral Social de Palmira.

Redacción REMAP

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